De milagro.

Aún hay días que me pregunto cuál era el verdadero propósito de tu llegada a mi vida. Al principio parecía que era bastante claro, habías llegado para ayudarme a salir de mi caparazón. Pero a medida que te ibas alejando y yo me iba convirtiendo en mi propia esencia, ese propósito parecía desvanecerse más y más. Y hoy día, sin tus brazos para acercarme a tu cuerpo aferrándote a mí a mitad de la madrugada, ese propósito se ha esfumado por completo. Hoy ya no lloro por todas las veces que me preguntaba por qué nada parecía ser suficiente; pero las yagas seguían allí para molestarme si las tocaba. Pero sabía que sólo era cuestión de tiempo para que esas yagas se curasen; así como las tantas otras veces, así como los tantos otros inconvenientes olvidados.

Ya no te pensaba como antes; entre el trabajo y la Universidad no podía permitírmelo. Me iba convirtiendo cada día más en la mujer que siempre soñé ser: autodidacta, independiente y libre. Saber que no estaba aferrada a las ataduras de una relación que me alejaba cada día más de mi propósito me hacía sentir… ¿especial? Sabía que mi mamá estaría orgullosa de mí; al igual que las tantas otras mujeres que habían luchado por nuestros derechos en los tiempos donde nuestros derechos eran menos que hoy en día. Sí, ya no te pensaba como antes. Pero igual te extrañaba. Una cosa era estar libre de una relación que no daba para más; pero otra era sentirse solitaria, día tras día, sabiendo que tu valor no dependía de nada ni nadie más que de ti misma, pero aún sin ser cien por ciento capaz de vivir en base a ese conocimiento.

La última vez que te vi, me habías dicho que te mudarías al oeste del país y probar suerte en otras áreas. Por eso cuando te encontré en el café de nuestra primera cita hace cuatro años atrás, al principio pensé que era un invento de mi imaginación; un truco de mi mente intentando recordar hasta el más mínimo detalle de ti. Parpadeé una, dos, y tres veces, pero seguías allí. No me he vuelto tan loca todavía, pensé. Eras tú en vida real, a menos que tuvieras un gemelo del cual nunca me habías comentado. Una chica a tu lado te hablaba emocionada de algo que no lograba captar; y sin saber por qué, mis ojos fueron directo a sus manos; sus manos, debajo de las tuyas; sus manos, más específicamente su mano izquierda, decorada por un enorme diamante en el dedo anular.

Sentí las lágrimas inmediatamente formarse en las comisuras de mis ojos; mi vista nublada; el nudo en la garganta. No habías notado mi presencia aún, y deseaba que así siguiera, por lo que me volteé rápidamente y me uní a la fila de personas esperando por ordenar. Esperaba que, estando de espaldas a ti, no fueras capaz de reconocerme; pero de todos modos coloqué mi capucha encima de mi cabello, el cual no había cambiado mucho desde la última vez que te vi. Los segundos parecían eternos mientras esperaba mi turno; mientras luchaba desesperadamente contra las ganas de llorar. ¿Pero qué carajos? Habían pasado más de tres meses desde la última vez que había llorado por ti. Quizá era por el hecho de que, en mi cabeza, no te imaginaba con alguien más; tan diferente a la realidad donde estabas comprometido, o quizá ya hasta casado.

Empecé a hacer matemáticas en mi cabeza sin poder evitarlo. Si habíamos terminado hace apenas siete meses, ¿cómo era que…? Tú nunca habías sido el tipo de persona de tomar decisiones precipitadas. Todo lo pensabas meticulosamente, quizá hasta demasiado a veces. Pero antes de poder seguir con mis cálculos, había llegado mi turno de ordenar. Tras pedir lo mismo de siempre; me moví a la fila siguiente, donde institivamente tomé mi celular para fingir estar ocupada o quizá intentando buscar algo con lo cual distraerme. Tres minutos después y con mi orden en mano, me apresuré a salir del local sin mirar atrás para no encontrarme nuevamente con ese anillo, con esas manos, con esa chica a la cual prestabas atención de una manera que jamás me habías prestado atención a mí.

Casi derramé mi café cuando, debido a la prisa con la cual volteé hacia la salida, choqué contra el pecho de quien estaba tras de mí.

-Hola. -tu voz, sorprendida; tu voz, la cual no había escuchado hace más de siete meses, porque me dediqué también a eliminar todos nuestros videos, todas tus notas de voz.

Me limité simplemente a sonreírte ligeramente e intentar seguir mi camino hacia la salida. Tus manos, con un toque ligero, me impidieron avanzar un centímetro más.

-Espera, quiero presentarte a alguien.

-No puedo. Disculpa, estoy apurada.

Yo odiaba mentir, por lo que en ese momento, agradecí al cielo estar apurada de verdad. Mi clase empezaba en menos de treinta minutos, y aún me tocaba tomar el tren. Imploré porque no hubieras notado las pocas lágrimas que se habían formado en mis ojos; y una vez estando libre de tus manos, fuera de ese lugar que me prometí no visitar jamás, me permití derramar y soltar todo lo que se formó dentro de mí.

Las siguientes cuatro horas antes de que pudiera volver a casa nuevamente fueron insoportables. En clase, casi no lograba concentrarme. El profesor nos regresó las calificaciones de nuestro examen la semana anterior. 95%. Dos exámenes y un ensayo más y podría decirle adiós al semestre; y hola a mi título de maestría. Dos años atrás este momento parecía inalcanzable; y hoy, a pesar de estarlo viviendo en carne propia, parecía no ser suficiente. Nada jamás había sido suficiente, ni nada jamás lo será. Ni graduarme de mi técnico, ni de mi licenciatura, ni ahora de mi maestría, ni mudarme cien por ciento sola, ni tener las palabras graduada con honores en mis diplomas, ni alejarme de alguien que me irrespetaba mientras decía que me amaba, ni nada. A pesar de ello, día tras día trabajaba por mis metas, porque, ¿qué más podía hacer? Quedarme inmóvil no era una opción. Tenía que demostrarle -no sé a quién- que la insatisfacción no iba a poder conmigo, aunque todos los días de mi vida parecía que perdía contra ella.

Me odié a mí misma cuando al llegar a casa chequeé mi teléfono, intentando encontrarme con un mensaje tuyo; y me odié aún más cuando me decepcioné al no encontrar nada. Un trabajo bastante bien remunerado como editora me esperaba apenas terminara mis estudios; y al fin sería capaz de trabajar en algo que realmente me gustaba. Entonces, ¿por qué aún me sentía vacía? Intentar recordar todas las veces que, estando contigo, me alejaba de mis principios, no funcionaba. Tampoco el hecho de saber que, de seguir a tu lado, hoy no estuviera logrando lo que con tanto esfuerzo estaba cerca de lograr. Y ese anillo, ese maldito anillo, seguía aturdiéndome la cabeza. ¿Deseaba ser yo la que tuviera ese anillo en el dedo anular de mi mano izquierda? Definitivamente no. Pero, ¿deseaba sentirme acompañada y amada, al igual que esa chica parecía estarlo al lado de ti? Para qué mentir.

Intentando no pensar más en el asunto, preparé mi ropa y mi mochila para el día siguiente. Dos semanas, sólo dos semanas más y me adentraría en un mundo que esperaba llenara, al menos un poco, ese espacio vacío dentro de mí. Lloré antes de quedarme dormida, reiniciando –nuevamente– mi récord de cuántos meses había vivido sin llorar por ti. Pero mañana sería otro día, y el siguiente, y el siguiente. Sólo esperaba que algún día, de milagro, la verdadera felicidad llegara a mí.

 

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un nuevo camino sin ti

Me estremezco entre las dudas de lo que pasará
entre las decepciones y la tortura de pensar no haber sido suficiente
mis manos ya no te encuentran en nuestra cama, porque no puedo permitírmelo,
debo mostrarme fuerte y hacerte entender que para tenerme, debes respetarme.
sé que sera duro y eterno.
mis lágrimas no me dejan
incluso en mis sueños soy incapaz de relajarme,
y la convicción que sentía hace apenas treinta horas, ya me ha abandonado
no sé dónde estar, no sé qué hacer,
ni quién ser o con quién quedarme
porque tanto aquí como allá, me siento sola,
y a quien solía tener ya no puedo darle el lujo de seguir en mi camino
quizá es que no me gusto a mí misma y es por eso que no quiero estar conmigo, solo conmigo,
porque si me gustara, me sería fácil dejarte ir,
hacerme valer,
darme otra oportunidad y empezar un nuevo camino sin ti

(….)

Caerse y tener que volver a empezar pero sin saber cómo; decepcionarse al haberlo dado todo por una persona que no supo cómo apreciarlo; la tristeza diaria de tener que lidiar con responsabilidades queriendo ser libre, queriendo desatarse; llorar en camino al trabajo y en el trabajo y en camino a casa, porque ya no se soporta la rutina; y ya no tengo con quien contar, y ya no tengo ni la convicción de mis metas… sáquenme de aquí

Escritos variados: XVIII.

I shouldn’t have, but if I shouldn’t have, then why did I?
I should have, but if I should have, then why didn’t I?
Tired of the careful meticulosity of it all
Of the close thinking, of the wanting to know it all
Perhaps, everything should be more free
Instead of finding a meaning
Perhaps there is no meaning

——

trying to grasp the things that made me love you
So they don’t escape from my hands…
we tried so hard, we fought and won
and what for, now?
The love is gone
The love is gone.

——

Quería que me vieras así
Así como soy
Sin filtros, sin dudas
Sin i n s e g u r i d a d e s

the everything

the struggle, the loneliness, the not fitting in, the anxieties, the doubts, the lost battles of adulthood, the war within me, the feelings of not being good enough, the lost confidence, the old happiness, unbeknownst and forgotten; the partner, the lover, the unfaithful flirting, the new city, filled with wonders and discoveries; the over-qualifications and under-qualifications, the new places, the responsibilities, the pressure, the knowing what you want to do and not finding the push to do it, the nostalgia and quasi-depression, the need of therapy, the doubt, the doubt, the doubt.

lover, I know you don’t understand, just hold me tight to put my pieces together again. and again. and again.

revival

the same feelings… the same feelings that I used to get during my teenage years, they’re all coming back. I thought that I’d left them behind, but it seems like all that is needed for them to revive is a mixture of people my age (more like a crowd), bottles and beer, a college gathering, and girls prettier than me (there always are). I compare, I overthink, I feel little, this is not my place. I look at her, no wonder everyone is talking to her and not me… I wish I was pretty in that way. And the worst thing is that I know if I got out of my head, perhaps I would enjoy it more. But I’m always in my head, thinking, comparing, analyzing, belittling me, I can’t help it. I thought I’d started to love myself… be happy with me and my body. Not anymore. I’ve changed so much, for better at first and now for worse. And I bet everyone is thinking that I’m a weirdo for not talking, for just looking, listening to everyone else. “Why are you so quiet?” “I don’t know” “No, yes, you do know” Well, if saying “that’s just the way I am” is a good enough answer, then yes I know. But actually I don’t. was I born this way? Did people make me this way? Is it a mix between my insecurities and my overthinking? WHY CANT I BE NORMAL? Did I need to drink more? Do I need to be prettier? Do I need to be skinnier?

it’s all coming back; it’s all coming back and reminding me why I don’t do this sort of stuff, why I stay in my lane…

I just don’t fit in.

 

this is not depression

I have lost myself for a while, and I don’t know how to get back to me… or where I am… or even if I’m there; somewhere. I try to keep afloat but all that I have achieved, and all that I have obtained, is not enough to keep me from drowning. I set goals for myself and now that I have accomplished them -within the time-frame I set for myself, even- it’s like not even that is enough. There’s so much more left to do. There’s so much more left to be. And I wonder if this is how it’s always going to feel, no matter what I do or take or obtain or accomplish or receive… is life always going to feel this empty? Is this how love feels? Does satisfaction even exist, or do we merely settle for what we have and what we are and who we have? I look at pictures and I wonder if I was truly as happy; as in love as I appear. I read my old writings and I wonder if I was really truly suffering or was I simply inventing the feeling in order to have something to write about. Because honestly, sometimes I don’t feel anything. Nothing at all. Is this life, as it is, and will it exist as it is forever and ever? If so, why do I even bother in accomplishing stuff if I will always feel this empty? It’s like not even I am a good companion for myself. My mind tricks me and I need to find a way to get out of it… somehow… for as much time as I can do so.

trap

I wanted to fight, but I realized it didn’t matter much to me anymore. I had already exhausted all my energy, all my care, in trying to figure out why you did it, why wasn’t I enough. Why wasn’t it enough. I soon noticed it stopped mattering to me a while ago… how much of a while, I’m not sure. But I watch this other people and I watch all these movies and I wonder if a love like that really exists. And I wonder, why isn’t it like the movies? I watch these people making promises and committing themselves to staying together forever… but forever is such a long time for us, isn’t it? A long time compared to just over 3 years (and almost a half). I wonder if a love like that will someday come to me. It seems so natural, but also so impossible sometimes, I wonder… is it possible to feel such way? Like you have found ‘the love of your life’? A love so intense you don’t even doubt if something better is out there? I know this isn’t fair for you. Isn’t fair for me either… Perhaps, I’m settling down. Isn’t that what all these other people do, anyways? But yes I doubt, and I wouldn’t blame you if you doubted either. Because I’m a mess, can’t even stand myself sometimes. And I wonder if what we’re doing is a mistake… But isn’t life supposed to be filled with mistakes so you can find your way eventually? And you seem to be so chill, I actually envy you. I wonder what it feels like to not be a slave of one’s mind for at least a little while.
I know what people would say. “You think too much, just feel.” I guess I haven’t felt in a long time. And when I read those old poems I wrote for you, I wonder if I ever really felt that way or if it was only a creation of my own mind in an attempt to feel something… anything. And I cry, I cry, I cry.

5 years 6 months

if only you could hear the troubles of my mind, you would understand. it’s not that I don’t love you, but I’m scared. it’s not that I’m not attracted to you, but I fear I’m not attractive to you anymore. i know I’ve been too focused on all my responsibilities, too worried about this, too anxious about that. and I’m sorry. I’m sorry if I am all over the place. my brain is trying to convince me that this is the wrong thing, that everything will come crumbling down in the future. I’m scared, yes. and I’m hesitant. but this doesn’t mean I won’t keep my promises -this place has become way too much of a shithole for me to take it anymore. I will change, yes, and I will prove to everyone that I can do it. I will prove it to you. but most importantly I will prove it to myself. no matter how slow… but, how great have the past 5 years 6 months been? perhaps not that much in the beginning… but I know what’s yet to come is greater than what’s left behind.

my love, to you, will only become greater too.

No quiero contenerme

Días y meses habían sucedido, pero aún yo la recordaba, la manera en que sus palabras ascendían sobre nosotros haciendo expandir mis sentimientos, del mismo modo en que asciende y se expande una montaña con el paso de los años…; y recordaba sus gestos, tan genuinos y a la vez perversos, del mismo modo en que es perverso un gato con sus ronroneos espontáneos y rasguños repentinos.

Y su voz, atascada en mi mente, terca, no se quería ir. Y YO quería que se fuera para dejar ir, a ver si eso era lo que se necesitaba para ver las cosas desde otra perspectiva, un ángulo diferente del que había tenido desde hace un año atrás, cuando yo entré a la habitación y me miró. Hizo un gesto que aún no logro comprender. ¿En realidad quiero dejarla ir?

Si me lo pregunto lo suficiente, encontraré que la respuesta correcta es no, no quiero. Porque aún siento esas palabras ascender y expandirse, aun cuando ella no esté aquí, y aún puedo observar esos gestos, genuinos y perversos, casi tocándome, incluso cuando sé que dejé de sentirla de esa manera desde hace un tiempo. Y por sobre todas estas cosas, sé que no quiero dejarla ir porque ella me hizo cambiar de perspectiva, esta perspectiva que ingenuamente quiero modificar para dejar de pensarla, pero mientras más intento dejar de pensarla más la pienso, y es un círculo vicioso sin principio ni final.

Entonces la pregunta es, ¿por cuánto tiempo más? ¿Cuánto tiempo -innecesario- me tomaré para tomar la decisión de una vez por todas? ¿Hasta cuándo los compromisos diarios y la importancia de ganarme un puesto en el mundo económicamente, tener un lugar estable y con comodidad me alejarán de lo que tengo que hacer? ¿Por qué no lo dejo todo de una vez y me arriesgo? Una vez escuché que de eso se trata la vida y son los necios los que siempre voltean la vista cuando los predicadores, e incluso tu papá, pronuncia estas palabras. Demasiado tiempo innecesario para estas preguntas.

Pero hay quienes dirían que no existe tiempo malgastado cuando enfocas ese tiempo en hablar contigo mismo, incluso si se trata de cuestionarte preguntas tontas una y otra vez, una y otra vez… sin tomar un plan de acción. Ya no sé si es este un tiempo innecesario. Sé que estaría seguro de que no lo es si estuviera contigo, observando esas palabras, escuchando esos gestos…, sí, así de loco y paradójico como suena. Porque tú solías ponerme así, patas para arriba y con el corazón debajo de tus pupilas, alimentándose de tus miradas y bebiendo de tus lágrimas saladas, convirtiéndose en lágrimas dulces al llegar a mi alma sedienta de ti. Sé que esos compromisos diarios no significan nada sin ti, y ya he encontrado el lugar estable al cual pertenezco; de modo que no comprendo la razón de estos sinsentidos. Ven y estabilicémonos juntos, porque tú eres mi balanza. O ven y caigámonos juntos de esta balanza como dos tontos niños juguetones que se lanzan al viento en un columpio que va demasiado rápido, con el objetivo de sentir esa libertad y ese cosquilleo en el estómago y los huesos… Ese mismo cosquilleo que tú solías hacerme sentir, pero multiplicado por cien. Y sí que es innecesario siquiera considerar encontrar la comodidad en estos días sin ti.

Así que probablemente soy yo quien debería ir ya. No sé cómo te he esperado todo este tiempo. No sé cómo es que tú me has esperado todas estas estaciones -asunto que en lo más profundo de mi corazón me rehúso a pensar que no ha sido así, no después de esas miradas, y de ver tu corazón a través de tus ojos, como focos, iluminando cada paso de mis noches. No encuentro pretextos convincentes para explicar por qué mis pies han permanecido inmóviles ante tu búsqueda, ante los pasos que se tomaría dar desde mi casa al aeropuerto más cercano, y unos cuantos taxis para llegar al umbral de tu puerta. ¿El tiempo? ¿El dinero? ¿El orgullo? ¿La incertidumbre? Verdaderamente se pueden llamar cosas insignificantes, muy diminutas a comparación con esto que no puedo resistir. No quiero contenerme.

co-escrito con: Emily Ascanio (noprejuicio.wordpress.com)